viernes, 13 de septiembre de 2013

Entender vs Comprender

Creo que existen dos personas en la tierra que me leerán, sólo 2 personas; sí, lo sé, sé que ese número es demasiado minúsculo, pero qué puedo hacer, muy poco o casi nada, creo yo. Sin embargo, no me aflige pensar en esa cantidad, al menos son dos, podrían ser -2(aunque  realmente creo que de entre las dos, sólo me leerá una; ya lo entenderán más adelante).

La primera se llama…; que importa saber su nombre, sólo diré que ella en algún momento podrá leer lo que escribo (claro está, si ella lo quiere) porque es una de las personas más inteligentes y lógicas que conozco. Ella me leerá y entenderá, pero creo que jamás  llegará a comprenderme. Siempre criticó la forma en que funcionaba mi cerebro y el modo en que formulaba comentarios, opiniones, discusiones, etc. Estoy totalmente seguro que ella entenderá todos mis escritos y hasta quizá llegue a comprar mis publicaciones (si es que algún día las hago), pero nunca me comprenderá.

La segunda se llama…; para que escribir su nombre, mejor la describiré un poco, así en el caso me leyese en algún momento, sabrá que de ella estoy hablando.
De piel entre morena y canela; de ojos de forma felina: como los de Cleopatra; de rostro semi redondo; con labios definidos, de color rosado; su cabello es lacio y de cuando en cuando se alborota; sus orejas son pequeñas, como sus manos, que además de ser pequeñas son blandas; su cuello es delgado, ni tan grande ni tan chico; sus senos, en esto me detengo, me gusta un poco a veces pensar en ellos, creo que tienen un volumen adecuado y puedo hasta sentir a veces su tonicidad, su cuerpo, sus ovaladas formas, que van directamente a esa alegre punta, la que pareciera que me señalará y que de vez en vez se levanta por una reacción incontrolable a causa del frio o de algún pensamiento sexual, carnal, lleno de éxtasis y de vida que a su mente aterriza; su abdomen es delgado; su trasero de tamaño normal, con bonita forma al caminar; sus piernas, sus piernas me gustan, parece que de niña hizo mucho ejercicio, ellas son formadas, contorneadas, un poco largas, para dar fin en sus pies, un par de delicados miembros llenos de tendones y nervios que graciosamente están adornados de dedos y uñas que suele cuidarlas bien.

Sólo ellas dos podrían posiblemente leerme, una me entenderá toda una vida, pero jamás me comprenderá, ni volviendo a nacer “N veces”. La otra me comprenderá, porque a veces su mente también funciona igual, pero por algunos momentos no me entenderá. A la primera la deje de ver hace aproximadamente 6 meses y para ser sincero, no quisiera volverla a ver, por mi bien. A la segunda la veo a diario y casi siempre disfrutamos hablando. Si publico algún día quizá, quebraré porque sólo 2 llevarán un ejemplar, la primera por curiosidad, creyendo tal vez que algún detalle de ella relaté. Mientras la segunda lo compre quizá por caridad.

Esta historia termina como empezó, como un leve resplandor, rápido y fugaz sin hacerse nota.

Orlando Davinci
Viernes 13/09/13


jueves, 12 de septiembre de 2013

La niña de Alemania

Ayer soñé con una niña, “La Niña de Alemania”. Ella vivía en una modesta casa, color celeste verdoso y estaba acompañada cuyo rostro no me parecía familiar. Al entrar a su casa por un callejón; iluminado aún por la luz del sol; pude observar que no era amplia, pero sí muy cálida. Ya dentro del pequeño recinto nos sentamos alrededor de una mesa circular, cuyas sillas eran cómodas y agradables, como si sólo estuvieran creadas para ello, para hacer sentir a su inquilino la más placentera sensación durante durara su estadía en ese lugar.

Ella,  “La Niña de Alemania”, sacó un cuaderno y trataba de enseñar muy alegremente a su pequeña amiguita; a propósito la pequeñita nunca tuvo una mirada de aceptación y de confianza para mí, en todo momento se mostró seria y muy desconfiada.

Me llamo mucho la atención lo que trataba de explicar “La Niña de Alemania” a su pequeña amiga, quería sabe de lo que se trataba; entonces me acerqué y rodeándolas sigilosamente me coloque a espaldas de ambas, lo que pude llegar a ver me sorprendió, “La Niña de Alemania” trataba de hacer entender a su pequeña amiga unos escritos suyos donde había graficado una especie de mapas mentales , estos mezclaban palabras y signos matemáticos, encerrados en cuadros y círculos, una especie de regla de la cadena que no era simple de comprender al inicio, esa era la razón por la cual su pequeña amiga se mostraba tan intrigada al inicio y le era sumamente difícil entender.

Desperté y me di con la sorpresa que eran las 7:10. Aún no entiendo el porqué de mi sueño, quizá nunca lo entienda. “La Niña de Alemania” es Andrea, pero le gusta ser llamada Teresa; adolescente de bonita figura; el color de su piel no es ni blanco ni canela, entre esos matices se puede llegar a su color; de tamaño medio, diría que el suficiente para no dejarla pasar desapercibido; su cabello es negro como la noche sin estrellas, pero brillante como el sol; su sonrisa es angelical, que hasta los mismo ángeles llegarían a envidiar. “La Niña de Alemania” nació aproximadamente 10 años después del mío, pero su menta tiene quizá la misma apertura al mundo que la mía, sólo pienso que le falta un poco de experiencia y eso, ese pequeño detalle tan importante, no se encuentra en ningún otro lado que en la vida misma.


Orlando Davinci.
Jueves 12/09/13

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un pacto para vivir



Ella me regalo una canción
en un momento de mi vida que no la necesitaba,
no comprendía lo que esta me quería decir
nunca le preste atención,
ni peso ni valor que tiene ahora en mí ya.

Casi 6 meses después de no tenerla,
de haber terminado,
de ser dos completos desconocidos,
de no saber en absoluto uno del otro,
ahora más que nunca,
la escucho y la entiendo,
¡Hasta me atrevo a creer que ella lo sabía ya!
que no llegaríamos a ningún lado,
que no escucharía jamás de mis labios la palabra amor,
que nuestros caminos terminarían mucho más lejanos,
mucho más distantes que del conjunto de puntos donde se interceptaron.


Orlando Davinci

Miércoles 11/09/13