Creo que existen dos personas en
la tierra que me leerán, sólo 2 personas; sí, lo sé, sé que ese número es
demasiado minúsculo, pero qué puedo hacer, muy poco o casi nada, creo yo. Sin
embargo, no me aflige pensar en esa cantidad, al menos son dos, podrían ser
-2(aunque realmente creo que de entre
las dos, sólo me leerá una; ya lo entenderán más adelante).
La primera se llama…; que importa
saber su nombre, sólo diré que ella en algún momento podrá leer lo que escribo
(claro está, si ella lo quiere) porque es una de las personas más inteligentes
y lógicas que conozco. Ella me leerá y entenderá, pero creo que jamás llegará a comprenderme. Siempre criticó la
forma en que funcionaba mi cerebro y el modo en que formulaba comentarios,
opiniones, discusiones, etc. Estoy totalmente seguro que ella entenderá todos
mis escritos y hasta quizá llegue a comprar mis publicaciones (si es que algún
día las hago), pero nunca me comprenderá.
La segunda se llama…; para que escribir
su nombre, mejor la describiré un poco, así en el caso me leyese en algún
momento, sabrá que de ella estoy hablando.
De piel entre morena y canela; de
ojos de forma felina: como los de Cleopatra; de rostro semi redondo; con labios
definidos, de color rosado; su cabello es lacio y de cuando en cuando se
alborota; sus orejas son pequeñas, como sus manos, que además de ser pequeñas
son blandas; su cuello es delgado, ni tan grande ni tan chico; sus senos, en
esto me detengo, me gusta un poco a veces pensar en ellos, creo que tienen un
volumen adecuado y puedo hasta sentir a veces su tonicidad, su cuerpo, sus
ovaladas formas, que van directamente a esa alegre punta, la que pareciera que
me señalará y que de vez en vez se levanta por una reacción incontrolable a
causa del frio o de algún pensamiento sexual, carnal, lleno de éxtasis y de
vida que a su mente aterriza; su abdomen es delgado; su trasero de tamaño
normal, con bonita forma al caminar; sus piernas, sus piernas me gustan, parece
que de niña hizo mucho ejercicio, ellas son formadas, contorneadas, un poco
largas, para dar fin en sus pies, un par de delicados miembros llenos de
tendones y nervios que graciosamente están adornados de dedos y uñas que suele
cuidarlas bien.
Sólo ellas dos podrían
posiblemente leerme, una me entenderá toda una vida, pero jamás me comprenderá,
ni volviendo a nacer “N veces”. La otra me comprenderá, porque a veces su mente
también funciona igual, pero por algunos momentos no me entenderá. A la primera
la deje de ver hace aproximadamente 6 meses y para ser sincero, no quisiera
volverla a ver, por mi bien. A la segunda la veo a diario y casi siempre
disfrutamos hablando. Si publico algún día quizá, quebraré porque sólo 2
llevarán un ejemplar, la primera por curiosidad, creyendo tal vez que algún detalle
de ella relaté. Mientras la segunda lo compre quizá por caridad.
Esta historia termina como
empezó, como un leve resplandor, rápido y fugaz sin hacerse nota.
Orlando Davinci
Viernes 13/09/13