Ayer soñé con una niña, “La Niña de Alemania”. Ella
vivía en una modesta casa, color celeste verdoso y estaba acompañada cuyo
rostro no me parecía familiar. Al entrar a su casa por un callejón; iluminado
aún por la luz del sol; pude observar que no era amplia, pero sí muy cálida. Ya
dentro del pequeño recinto nos sentamos alrededor de una mesa circular, cuyas
sillas eran cómodas y agradables, como si sólo estuvieran creadas para ello,
para hacer sentir a su inquilino la más placentera sensación durante durara su
estadía en ese lugar.
Ella, “La Niña de Alemania”, sacó un cuaderno y
trataba de enseñar muy alegremente a su pequeña amiguita; a propósito la
pequeñita nunca tuvo una mirada de aceptación y de confianza para mí, en todo
momento se mostró seria y muy desconfiada.
Me llamo mucho la atención lo que
trataba de explicar “La Niña de Alemania” a su pequeña amiga, quería sabe de lo
que se trataba; entonces me acerqué y rodeándolas sigilosamente me coloque a
espaldas de ambas, lo que pude llegar a ver me sorprendió, “La Niña de
Alemania” trataba de hacer entender a su pequeña amiga unos escritos suyos
donde había graficado una especie de mapas mentales , estos mezclaban palabras
y signos matemáticos, encerrados en cuadros y círculos, una especie de regla de
la cadena que no era simple de comprender al inicio, esa era la razón por la
cual su pequeña amiga se mostraba tan intrigada al inicio y le era sumamente
difícil entender.
Desperté y me di con la sorpresa
que eran las 7:10. Aún no entiendo el porqué de mi sueño, quizá nunca lo
entienda. “La Niña de Alemania” es Andrea, pero le gusta ser llamada Teresa; adolescente de bonita figura; el
color de su piel no es ni blanco ni canela, entre esos matices se puede llegar
a su color; de tamaño medio, diría que el suficiente para no dejarla pasar desapercibido;
su cabello es negro como la noche sin estrellas, pero brillante como el sol; su
sonrisa es angelical, que hasta los mismo ángeles llegarían a envidiar. “La
Niña de Alemania” nació aproximadamente 10 años después del mío, pero su menta
tiene quizá la misma apertura al mundo que la mía, sólo pienso que le falta un
poco de experiencia y eso, ese pequeño detalle tan importante, no se encuentra
en ningún otro lado que en la vida misma.
Orlando Davinci.
Jueves 12/09/13
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